lunes, 27 de mayo de 2013

Sabroso

Porque cuando se le acercó para decirle (ya no recuerda qué)
el escozor se repartió: picaba en el pecho, se sentía en la yema de los dedos, electrizaba el vaivén de las piernas,
y entonces,
sin decirle más que silencio, sin dejarle más que obedecer, sin pedirle más que le dijera quién era,
se abalanzó sobre la idea de nunca darle un porqué.

Daño

Fibra,
libre y seca, que se corta con el hielo y no vuelve a crecer.
Agua,
sin sabor, lúgubre, que cae pesada sobre los silencios.
Ocasional pero ponzoñosa la penumbra que se queda ahí, dentro, muy dentro, en el pecho. 
Nicotina, 
tóxica e indeleble, que cubre los posibles amores.
Señales,
invisibles, sin destino, que me miran entre los segundos.
Hasta aquí llegó toda ocasión de perdón.


martes, 14 de mayo de 2013

Prefiero que no

Se acerca al oído,a la garganta,
al aire,
consume tiempo,espacio,
ruido,
disimula sus pocas respuestas viscerales, emprende con obsesión el artefacto de la mentira.
Se regodea de malos pensamientos.
Y entonces, con la necedad de que la luz es solo un señuelo, respondes:
"Prefiero que no".

viernes, 19 de abril de 2013

Cafeína por favor V (la imaginación)

Le dijo que se imaginaba "mala". Con las botas brillantes, los pantalones ajustados, la camisa corta y el cigarrillo encendido, como un símbolo de la rebeldía que la consumía.
La imagen era tentadora, casi la escultura de los pensamientos que atesoraba en las noches. Sin embargo, es más fuerte el espíritu de sosiego que la sujeta a los silencios. "Si he entrado en la oscuridad el recorrido ha sido en vano", pensó. No sabía si sonreír o desesperarse.  

Se giró para decir que aquello era lo que necesitaba. Pero prefirió darle un beso antes de partir y callar los pensamientos inútiles, con expectativas largas y poco decorosas.
Abrió la puerta, sintió el chillido de metal caduco recorrer el espiral de su oído, y aguantó la respiración por un segundo. Quieta, entre el maullido de un gato con hambre y la espesa silueta de un hombre que pasaba por allí, se quitó el abrigo y se llevó la mano a la cabeza. 

Dejó de pensar por unos instantes, o eso creyó,minutos antes de que el ascensor abriera sus puertas y la señora morena saliera con su perro. 
-Buenas noches señorita. 
-Buenas.
Una vez en la cama, sin recordar qué había pasado por su mente entre la puerta del apartamento y la de su habitación, cerró con fuerza los ojos, pasó la lengua húmeda por el labio inferior, y decidió soñar sin culpa. La primera imagen: un cigarrillo encendido, un café negro a medio tomar. 

viernes, 5 de abril de 2013

Querer

Por momentos creyó quererlo, casi como suyo, casi como su único placer culposo. Los dolores de cabeza eran cada vez más frecuentes y las ganas de olvidarse se convirtieron en recurrentes deseos. "Entender", decía.
Finalmente, y con un enorme pesar, concluyó que cada pedazo de carne, cada lastimoso suspiro, cada plato devorado, era un capricho. Un capricho que se negaba a querer. Un hombre casi cosa, de una mujer casi todo.

domingo, 31 de marzo de 2013

Entra el sol

Entró sin discusión,
tocó la mejilla, calentó los labios, se sentó a mi lado. 
Despertó todos los sentidos,
y se quedó mirando los alrededores, explorando las pistas de polvo y las horas cansadas.
Abrí los ojos, me acerqué a su origen, e imaginé que toda la ciudad hacía lo mismo al borde de las ventanas. 
Mirar el sol.
Pensar en las mañanas.
Dejarse llevar por los domingos y omitir cualquier gesto de intolerancia, cambiar por los buenos días, señalar hacia los corazones, desvestirse al ritmo de la música, sabotear los pesares, seducir los rincones...
Un sueño despierto.




Sin luces

Solo dejaste una nota al final del beso,
húmeda e inconsistente... fue entonces cuando ella se percató de que solo era un adiós. Cálido, vaporoso, como el tacto sin redención.