sábado, 5 de enero de 2013

Con y sin

En los territorios abandonados
la tierra solo se nutre de la imaginación.
Solo le queda aceptar que perdió un juego.
Que ni siquiera era suyo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

El paso

Levanta los pies y lo sigue, como si fuera una neblina invisible. No hay ruido. No hay respiración que la delate, excepto el momento del beso.
Aunque, como era de esperarse, jamás alcanzaría a tocarlo.
No como ella lo imaginaba en un pequeño y perdido sueño, entre la despedida y la verdad.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Plácido

Solo sonrío porque no hay cuentas claras.
El nerviosismo nos revienta el pecho.
Nos deja en la piel la sensación de un animal revestido de instinto, un instinto que nos da el poder de hacer cualquier tontería.

Sin embargo, es así que surgen los placeres y es así que se nutren hasta despedirse.

Y el día de su muerte nos sacudiremos el perdón, desearemos que el raciocinio hubiera triunfado antes, y nos meteremos debajo de nuestras escamas para desaparecer.

Pero es así que creemos crecer, es así que se nutre cada memoria hasta morir.

Y cuando la fortuna y la virtud nada pueden remediar
es el deber de todos acariciar los cortos placeres,
los engaños que delatan la verdad que creímos escondida.

Tomar el wisky en las rocas, penetrar el sabor de un tabaco, cerrar los ojos mientras se evapora el sudor de la desnudez, y tartamudear cuando se mira directamente a los ojos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Aproximaciones


Tal vez solo sea un plan,
un pasajero,
un tren que va. 
Pero que no viene.
Eso, tal vez, sea lo más tenebroso. 
Escozor, pulsaciones... siempre estás ahí incertidumbre.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Traiciones

Si supiera entrometerme
sin causarte tanto alboroto
los obsequios serían vidas sin nombre... Un deseo querendón

jueves, 29 de noviembre de 2012

Las líneas



Primero, se acerca la intención.
Se abre la puerta, el chasquido me distrae, y al voltear me roba una sorpresa.
La falda se pega a la piel, liviana como la caricia en las mejillas que me regala. Las piernas flaquean con el aire, camino bajo el sordo estruendo de mis pulsaciones, y sostengo con mi mente las rodillas paralizadas.
La intención se ha arriesgado a arrastrarme a la oscuridad.
En un cuarto sin mayor razón de existir que la de servir. Servir para los dañados, para las horas del cigarrillo, y tal vez para las palabras indiscretas que no se pueden decir en las horas vivas. 
Testigos únicos del proceso: las líneas.
Rodean los escombros, las luces, los pensamientos borrosos.
Líneas en las paredes.
En los parlamentos del momento.
Líneas en los estribillos de la canción que suena en la distancia. Tal vez solo la escucho yo. Tal vez la distancia es  mínima, y solo es música cerebral.
O proviene del aire que exhalas.
Líneas que conducen el camino hacia una intención. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Ciego


Estás frente al punto ciego.
Terco y seco.
Como piedra.
Como la piedra que ahora te viste.
La puerta ya no se abre.
No hay puerta que me dibujes.
Es hora de girar y desaparecer.
Como un villano. Sin gloria.
Cuando no hay salida, la hora del silencio se asemeja al alivio.
Al amargo alivio que tememos desde el encuentro.
Cuando él habla de majas.
Y ella de mofas.
Cuando él no responda.
Y ella se enoje.
Probarán alivios nuevos.