martes, 17 de febrero de 2009

Un corazón que piensa


Tengo miedo de lo que pueda pasar de ahora en adelante. Es un miedo que nació cuando nació la necesidad de este vínculo. Cuando se hizo más fuerte. Cuando las miradas fueron entonces enormes lapsos de tiempo intentando descubrir las mismas preguntas.

Más que miedo, es como una angustia paciente. Como un rugido mudo. Como un defecto de fábrica que trae la confianza. Porque no nos enseñan a confiar en aquello que desconocemos. Y por eso existen personas valientes. Y la palabra "valor" tiene un significado en la vida del ser humano. ¿Los tímidos serán entonces también algo significante?

Me declaro tímida ante el futuro. Me aterra y me gusta. Me intimida. Presa de mis propias consecuencias, aún éstas están sujetas a las probabilidades. ¿Existe entonces un destino? Si es así entonces estamos en desventaja. Sólo tenemos una opción: caminar contra la corriente y llegar cansados a una meta absurda. Lo que tiene que pasar pasará por algo, aunque no soy partidaria de la negligencia, hay que admitir el poder del destino. Uno hace lo que puede. Y él también. Parte y parte, así nos dividimos la carga de la vida.

Mientras tanto, si retomamos las palabras iniciales de este pensamiento (¿o estos pensamientos?) quiero continuar contigo, porque aunque no puedo predecir qué pasará, ni puedo controlar el destino, y ni siquiera puedo definirlo, tengo el poder suficiente para conducir mis deseos.

Quiero olvidar que tengo miedo.

domingo, 1 de febrero de 2009

Te LLAMAS DAVID (carta personal a un filósofo frustrado)



No hay nada tan aplastante que conversar contigo.

Digo,
eres mi amigo,
pero te las ingenias para darme malentendidos
te gusta tener la razón,
y cada afirmación
convertirla en desafío.

Tu soberbia me empalaga de aciertos,

porque pareciera que siempre dices lo correcto.

Te preocupas por mí,
pero dudas en aceptarlo
no quieres parecer débil
no quieres dejar de ser tú
y por eso, terminas viéndote más falso.

Déjame darte un consejo antes de que cometas un grave error
nunca dejes de ser tu mismo,
pero vive la vida cerca de los abismos
siente la brisa que te empuja
siente la magia que te embruja
siente que algo va a pasar
algo que no has de planificar.


viernes, 6 de junio de 2008

CARTA PARA MI PRIMER Sí



No quiero que te sientas obligado a mirarme a los ojos, ni a rozar un HOLA... los saludos serán sólo maneras de escondernos de nuestra propia realidad. Fuiste mi primer sí, y así serás para mí por siempre.

Seremos amigos si tu lo deseas, pero en mi corazón serás siendo mi primer sí, y de ese modo aún te querré. No te pediré explicaciones, no pretendo agobiarte en tus propias razones, pero tan sólo quisiera saber si de verdad, en algún momento, el sentimiento si fue verdaderamente mutuo.

Bajo las estrellas esa noche, no comprendí nada, y aún sigo sin entender. El sentido de mi historia estaba junto al tuyo... y ahora no sé en qué me convertiré.

Seré quien he sido siempre. Que aburrido.

No pretendo reprenderte, ni quejarme ante tí. Recogeré mis avíos, y me marcharé sin aviso de tu vida... cuando vuelva a aparecer, no me reconocerás. Estaré tan cambiada, que habré olvidado quien fui una vez, y trataré como un amigo. Entonces te darás cuenta que te he olvidado.... pero, sin embargo, seguirá siendo una pantalla ficticia para las masas, porque muy dentro, me moriré por darte un último beso.

Sabía que la eternidad era un ideal, que jamás duraría para siempre este sentimiento. Pero jamás pensé que aparentar el dolor sería tan duro, porque el dolor es duro. La tristeza que siento no es común. No me siento.

Los árboles me cantan canciones de cuna, el sol es más caliente, las puertas se abren más lentamente, el aire es pausado... y melancólico.

El buen recuerdo que llevo de ti no me permite olvidarte fácilmente. Pero haré mi viaje y como ya dije, regresaré con un cambio de memoria... o mejor... una memoria falsa.

Te agradezco la sinceridad... por evitarme más dolor, y por evitarte más indiferencia. Hubiera sido terrible seguir caminando con quien desea andar solo.

Aquí estaré...

Desde ahora, tu amiga.

viernes, 16 de mayo de 2008

Mientras estoy sola... pienso


No estoy sola, pero a veces, quisiera entender porqué me llego a sentir de ese modo.
Me pregunto si algunos se sentirán como yo. O si soy la única humana que pretende ser hermosa junto a la naturaleza mientras que se da cuenta de que es imposible observar el silencio.
Algo más me dice que me quede tranquila sentada... escuchando a los sapitos, viéndolos moverse en un riachuelo inventado por los canales de agua de las construcciones.
Es divertido ver a los renacuajos nadar entre la espesura. ¿Es divertido?... no... es extraño. No muchos creen en el poder de la soledad, y pecan de poco observadores. En ocaciones, cuando ven que alguien se aleja en la distancia a pensar para olvidar sus problemas (cuando realmente los recuerda sin cesar), la gente se ríe miesteriosamente, arrugando el entrecejo, preguntándose ... ¿qué le ocurre?
Yo me pregunto ¿Es que acaso debemos sentir algo malo para que nos sentemos a ver los renacuajos?... o ... el paisaje, las montañas, los árboles, los barcos...
Además... todo es tan hermoso y cobra tanto sentido... todo está allí por algo, y en ese instante, nos dice a gritos que vayamos a verlo, que lo sintamos como una experiencia nuestra, y del silencio...
El hombre no sólo vive de pan, ni de fe. El hombre está hecho con recuerdos. Y de vez en vez merecen recibir la luz del sol... la luz de la existencia. Hacerles saber que no son simples memorias, sino que son parte de nosotros.

domingo, 6 de abril de 2008

NO COMPRENDES



BAJO LA LUNA TODOS SOMOS IGUALES,
ENTRE SUS LUCES, LA NOCHE ESTÁ DESPIERTA
Y ES HERMOSA.
BAJO EL OJO GIGANTESCO DE SU CIRCULAR LLENURA EL MUNDO ESTÁ SOÑANDO QUE ES MEJOR, LOS AMANTES ESTÁN BESANDO EL CIELO Y LOS NIÑOS SE CUENTAN SECRETOS.
Y LA NOCHE SABE QUE ES AMADA
HASTA QUE EL SOL LE RECLAMA .

martes, 11 de marzo de 2008

Lágrimas de cocodrilo





Me di cuenta de que te quería mucho cuando mire a tus ojos y no tuve miedo de decirte TE AMO.
Me di cuenta de que te amaba mucho el día en que me sentí culpable porque dije algo que entristeció esa mirada dulce y picarona, hechicera de mi alma.
Me di cuenta de que te amaba con sinceridad el día en que tu felicidad fue mi primera necesidad.
Sin embargo, algo queda de cada encuentro que me seca por dentro: ¿Te hago feliz? ¿Me amas?... ¿A mí o lo que puedo ser?... a la chica de tus sueños convertida en mí, o a mí como la chica ideal... ¿Cuál de las dos maneras es correcta?... NINGUNA.
Y sé que me amas porque me conoces.... me conoces y sabes que no soy perfecta...no soy perfecta y sabes que soy complicada... sabes que soy complicada... aún así... me amas... me amas verdad??
Es más... no quiero preguntarte más, porque si se le pregunta mucho al corazón, se le acaban las ganas de saltar, se le entretiene el espíritu con la razón y provoca un corto circuito descomunal y fugaz... todo queda a oscuras, en una calle sin salida, donde hay que devolver los pasos y retomar la vida con calma, para llegar de nuevo a ver las luces de las avenidas como faroles de magia y no como tristes luciérnagas, falsas estrellas terrestres.
Cuestionarme sobre cada cosa que siento es como preguntarme si existo... es relativo, caótico, loco y absurdo, porque no hay respuesta... ¿existo?.... ¡ja! yo no existo, es sólo un sueño... ¿y si todo es un sueño? pues ... no me importa mucho realmente, porque lo vivo con todo lo que tengo y lo que deseo para sentir que de verdad estoy allí.... y lo más importante, allí contigo.
No miento... tampoco puedes prometerme nada, y yo tampoco. Es un amor que no tiene medida porque simplemente el tiempo dirá que será de su destino, cómo será su vida, y cómo será su muerte, y cómo será su resurrección. Nada y nunca son dos cosas que no se deben decir jamás... son sentencias de eternidad. A menos que no crea en el futuro, como la mayoría de la gente, que, normales ante nuestros ojos, están más distantes en el mundo que uno mismo, que se pone a cantarle poesías sin rima a las estrellas.

martes, 26 de febrero de 2008

CON LA MIRADA SE APRENDE A QUERER

Es inevitable las miradas pasajeras... son eternas porque son penetrantes.
Se colean por todo el cuerpo, como si traspasaran la piel en seco. Nos evitan decir algo, para impulsar a decir lo que no debemos. Nos invita a una sinceridad ingrata que nos sabe a error, porque no comprendemos que una mirada es el más puro amor. Hay razones que nos hacen inmunes al pasado. Pero una mirada nos puede revelar memorias que se graban y ni siquiera recordamos su existencia.
Temblamos por el simple hecho de ser expuestos. Nuestros ojos son los únicos valientes que permanecen firmes. El otro siente lo mismo... nadie se percata de que ambos son cobardes...
El mundo es muy grande... pero en una mirada se empequeñece para convertirse en persona. Una mirada. Sólo basta con una, y aún así, necesitamos más del brillo celestial que nos brinda el reflejo de la luz en el cristalino perfecto de la anatomía perfecta de los ojos perfectos.
Una mirada al mundo nos hace querernos a nosotros mismos. Vemos lo externo, pero sentimos lo interno... el secreto es observar, con eso sólo nos damos cuenta de la soledad enfermiza que nos rodea, y al mismo tiempo, nos abandona. Es cuestión de segundos para que el trance sublime se acabe... se convierte entonces en una pregunta.
Nada en este mundo se termina... se transforma.
Hoy me transformo en mensajera con la esperanza de que comprendas la gran necesidad que tengo de que me leas... me leas con la mirada... y así... aprendas a querer.