viernes, 16 de abril de 2010

Falacia de un baile




Danza, danza, danza el duende, con la macabra risa.
El dragón, dragón lo envuelve y le hace cosquillas.
Ceniza, ceniza, ceniza, hay una ráfaga de viento.
Danza, dragón y movimiento se desvanecen deprisa.

domingo, 11 de abril de 2010

Canción de cama


Hay una música que adormece mis sentidos y despierta la imaginación.

Activa en el roce, fugaz y momentáneo, se esparce la canción por la espina dorsal.

El corazón, que siente más que cualquier otro órgano, se vuelve inquieto y en una sonora melodía de éxtasis me recuerda que vivo.

La piel, que recuerda todo, guarda en cada sensación la espera de una nueva mañana, acomodados los cuerpos, juntos y fetales, juntos y amados, juntos y vivaces, carnales y espirituales.

martes, 6 de abril de 2010

Se mueve, parpadea, duerme. Hay un tesoro escondido en el iris de sus ojos. Relámpago, fugaz, misterio. Cierra la puerta, que nadie vea.

domingo, 4 de abril de 2010

Una mujer que canta sola

Hay un silencio en la sala
vacía, vacía.
Tengo los recuerdos dormidos
frágiles, frágiles.
Un libro enorme pasa las páginas
lento, lento.

Y el viento...
el viento me habla de una soledad infinita que sólo es comparable a las praderas oscuras.

El rocío cubre las pupilas
lloro, lloro.
Las canciones mecen la alegría
suave, suave.
Caigo en un profundo encuentro
vacío, vacío...

... vacío el día que no tiene noche que lo consuele.
Una esperanza huye triste, con las manos en el rostro.
Se le han borrado los ojos y le han cortado la lengua.
Quiero vivir por ella,
encantada y convertida en hombre...
...frágil, frágil.


Frágiles los dos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

SECAS HOJAS

Estaba muy cerca de mi. Una pila de hojas secas, solitarias, marrones, otoñales, amigas del viento, de la magia, de las hadas. Parecían una torre de chocolate derritiéndose. Se sentía el deseo de lanzarse sobre ella y comérsela disfrutando del dulce sabor a verde, a raíz, a mañana.
Una visión juguetona llegó hasta mí... sentí deseos de saltar sobre el montículo de hojas, y revolcarme con ellas en un placentero viaje a lo introspectivo. Donde se olvida todo, donde retienes una sonrisa pícara, de "no me importa", de niña pequeña, de ilusión imperecedera.
Pero toda posibilidad de ideas se fue en un soplo, de un viento violento y frío.
El otoño está por irse.